7 Valores Fundamentales

Sitio de Esperanza * Gente de Promesa IISP
Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal

Introducción

La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal (IISP) se encuentra en su segundo
siglo como movimiento global al servicio de Jesucristo. Históricamente el Espíritu ha
hablado claramente a través de la Escritura y por medio de voces proféticas que
revelan el énfasis que debe ser realizado por el movimiento en momentos
determinados de tiempo y lugar.
Esta colección de ensayos, refleja la guía del Espíritu de manera similar en este
momento particular del tiempo. Con el surgimiento de Isaías 54:2,3, se discierne que
Jesús nos hace un llamado para ser “Sitios de Esperanza y Gente de Promesa”.
Desde el comienzo del año 2013, el Comité Ejecutivo de la IISP ha estado hablando
sobre estas declaraciones de visión dual. Se ha experimentado la afirmación del
pueblo de Dios en sus respuestas a aquellas declaraciones.
La IISP tiene una declaración de visión bastante poderosa: la misión de la Iglesia
Internacional de Santidad Pentecostal es “multiplicar creyentes e iglesias,
discipularlos en la adoración, comunión, y evangelización mientras se obedece a la
Gran Comisión en la cooperación con el cuerpo entero de Cristo”.
Nuestras metas se basan en torno a las establecidas en la Meta 2000 y en la Misión
21. Nuestros Objetivos se reflejan en las acciones específicas en curso y en los
programas que nos permiten lograr dichas metas y nuestra misión.1
Nuestra visión, reflejada en la percepción de Isaías 54:2,3, nos permite “ver” el
horizonte en el que el Espíritu Santo nos hace el llamado. Podemos observar “Sitios
de Esperanza” y “Gente de Promesa”. Prevemos lugares, personas, y oportunidades
en nuestro presente y futuro que nos necesitan para cumplir con lo que Cristo nos
ha llamado y facultado a ser.
Aunque tenemos una misión y metas, la IISP no ha identificado específicamente los
Valores Fundamentales. Tras la dimisión en el año 2012 y el regreso a casa de
nuestro último Superintendente General, Dr. Ronald Carpenter, Sr., sentí que el
Espíritu Santo deseaba hablarnos mientras lamentábamos su muerte. El Obispo
Carpenter siempre tuvo sus ojos abiertos hacia el futuro y mi corazón anhelaba oír
al Señor hablar a la IISP sobre nuestro futuro.
En diciembre de 2012, diez líderes se reúnen en Dallas, Texas, durante dos días de
oración y estudio bíblico para buscar el rostro del Señor. Junto conmigo en Dallas se
hallaban los Obispos: Chris Thompson, Talmadge Gardner y Tommy McGhee; los
Doctores: Harold Dalton y Lou Shirey; los Reverendos: Bill Terry, Lee Grady y Terry
Fowler. Aquel grupo se reúne para esperar en el Señor y para oír de Su Palabra.
Confiábamos en que el Señor nos hablaría; pero no anticipamos que él hablaría con
tal claridad y alcance.
Nuestro estudio de la Palabra se centró en Josué 1:6-9; Salmos 2:8; 2 Crónicas
1:18-25; y Efesios 1:15-23. A medida que estudiábamos y orábamos, otros pasajes
surgieron. Pero estos siete iniciales fueron escogidos ya que cada uno había sido
significante para mí durante los siete años que serví en el Ministerio de Misiones
Mundiales. He sido testigo del impacto global de estos textos.
Mientras orábamos, nos convencimos que Isaías 54:2,3 era la dirección clara de
Dios para la IISP como una palabra profética para nuestro tiempo. Durante el
estudio de los textos que teníamos ante nosotros, reconocimos siete áreas de
enfoque que el Señor no paraba de mostrarnos. A partir de esas siete, nos damos
cuenta que el Espíritu Santo identifica nuestros valores fundamentales.
Mientras meditábamos sobre aquellas siete, nos dimos cuenta que “la oración” no
se mencionaba específicamente. En nuestras discusiones, llegamos a la conclusión
de que la oración debería ser el fundamento y marco para todos las siete y no
catalogada por sí misma, como si estuviese puesta sola. Así, cada una de estas
siete es presentada intencionalmente como “en la oración valoramos…”
En enero, un gripo especial de publicidad empieza a trabajar con nosotros para
clarificar las declaraciones de la visión y ampliar el entendimiento de los Siete
Valores. Tomado de personas de diferentes orígenes, este grupo se reúne varias
veces y proporciona información bastante necesaria. Deseo expresar mis
agradecimientos a Stacy Hilliard, Max and Jessica Barroso, Kaleigh Hamilton,
Courtney Amos, Jana DeLano, Greg Kuhn, Wesley Samuel, Megan Alba, y Steffan
Light por su alegre y valioso servicio a la IISP en este esfuerzo.
Además, varios líderes de la IISP hablaron sobre nuestros Valores Fundamentales
como se presentó en la pascua del 2013 a través de la serie de videos del domingo
de Pentecostés. Puede encontrar los Valores Fundamentales y videos en
www.iphc.org/corevalues.
Los hombres y mujeres que contribuyeron a estos siete ensayos fueron escogidos
en oración. Deseábamos algunas voces globales así como también voces que
tuviesen la experiencia y percepción dentro de sus asignaciones. Esperamos que
usted sea inspirado mientras lee estos ensayos. A parte de cambios de redacción
estándar, intencionalmente hemos dejado cada ensayo con el estilo único y enfoque
del escritor. Se le debe un agradecimiento especial a las siguientes personas: Dr.
Moses Kumar (India), Rev. Timothy Poon (Hong Kong), señora Jessica Barroso
(The Awakening), señora Adrian Hinkle (Southwestern Christian University), Rev.
Garry Yeatts (Carolina del Norte), Rev. Russell Board (Japón), Obispo Chris
Thompson y Rev. Stacey Hilliard (Evangelism USA) por sus diligentes e inspiradores
ensayos.
Los invitamos para que solicite copias de este folleto y las comparta con sus
congregaciones. Creemos que el Espíritu Santo nos ha dado Valores, Misión,
Metas, y Objetivos que nos van a ayudar a ir y dar el fruto que perdurará (Juan
15:16). Oramos para que estos “Valores Fundamentales” nos guíen mientras
servimos fielmente a Jesucristo hasta que él regrese.
De parte del Consejo de Obispos de la IISP, humildemente y en la oración nos
fortalecemos mientras que…
1. En la oración Valoramos la Escritura
2. En la oración Valoramos el Pentecostés
3. En la oración Valoramos la Santidad
4. En la oración Valoramos el Reino de Cristo
5. En la oración Valoramos la Justica
6. En la oración Valoramos la Generosidad
¡Alabado sea Jesucristo!
Por el Dr. Doug Beacham
Superintendente General-Oklahoma City, OK
1. Manual de la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal 2009-2013,
Franklin Springs, GA: LifeSprings Resources, 2009, págs 8, 10.
“Valoramos la Escritura”
La perspectiva juega un papel muy importante al considerar la mayoría de los
asuntos. La omisión de detalles de una cuenta puede alterar extremadamente la
decisión o el planeamiento de una solución. La perspectiva realza la habilidad para
percibir la profundidad o superficialidad de un problema o victoria dados. La
perspectiva es conocimiento.

LA AUTORIDAD Y LA INFALIBILIDAD DE LA ESCRITURA
Desde su inicio, la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal ha valorado la
autoridad y la infalibilidad de las escrituras cristianas como las palabras inspiradas
de Dios. En su esencia, las escrituras están inspiradas con la intención didáctica
para la readaptación de las generaciones futuras en la esperanza de la redención
que aquellas le dieron a Dios el Padre a través de su Hijo, Jesucristo. La belleza de
las escrituras colectadas es la historia que ellas cuentan. En cada episodio, los
lectores participan en el viaje junto con cada uno de los caracteres. Sin embargo, a
medida que las historias se entrelazan en la más grande meta-narrativa (la historia
general de la Escritura), los lectores no ven solamente la redención del individuo,
sino la redención de Israel, y en últimas la redención de la humanidad.
Las narraciones del mundo enfáticamente niegan y distorsionan la existencia de
Dios. Él es representado como un distante, indiferente, e incluso como insensible e
inconsciente. Según el punto de vista moderno de muchos, el mundo es autónomo y
por lo tanto, la solución a cada problema es encontrada dentro de la humanidad y
las decisiones tomadas. El punto de vista moderno también admite que el
desarrollo de eventos de la vida es una simple suerte y el mal no es una fuerza real
sino un producto de la ignorancia que es fácilmente resuelta a través de la
educación. Sin embargo, esta no es la visión del mundo representada y enseñada a
través de la Escritura.
LA NATURALEZA DE LA ESCRITURA
La naturaleza de la Escritura es la que ofrece la auto revelación de Dios para que la
comunidad de fe aumente la perspectiva de quien adoran. Los cristianos son
llamados a saber de Dios. Las Escrituras enseñan que este conocimiento no se
basa solamente en la adquisición de factores sino en la recolección de experiencias.
Los aprendices obtienen conocimiento sobre el carácter de Dios por medio de los
efectos de Sus acciones. Mientras que Dios no puede ser conocido totalmente, la
humanidad puede obtener una perspectiva de lo que son capaces de observar. Dios
es bastante activo y presente a lo largo de la historia. Las escrituras abrumadoras
documentan la presencia de Yahveh (el Señor) por medio de muchas de las
narraciones para demostrar su continuo interés y actividad en la vida de la
humanidad. Esta actividad de Dios produce un efecto observable, no a través de su
propia imagen, sino por los rasgos del carácter ejemplificados por sus acciones e
impacto sobre un mundo con la necesidad de gracia, redención y justicia.
Además, la Escritura dirige a los lectores hacia otra clase de aprendizaje sobre el
Creador. Tal consideración se haya en Proverbios 8. El uso de aquella descripción
en Proverbios 8 es un medio que les permite a los lectores “redescubrir” a su Dios
como el Creador a través de la observación de su trabajo en la creación misma. En
la indagación de la humanidad por la sabiduría y la relevancia, el mismo Yahveh es
personificado como la Sabiduría y en consecuencia, la misma fuente de lo que ellos
buscan adquirir. Por lo tanto, Yahveh es capaz de trascender a la tangibilidad del
mundo creado. La realidad presente del mundo es gobernada por el Dios que
permea el mundo concreto. Los escritores de la literatura de la sabiduría se
encuentran infinitamente ocupados conectando el sentido de Dios de la humanidad
a través de su familiaridad acerca del mundo.1 En otras palabras, la experimentación
de la creación, es otro medio para conocer a Dios.
EL VALOR DE LA ESCRITURA
Finalmente, el valor de la escritura dentro de la IISP es la extensión de las promesas
descritas. En Génesis, Abram es presentado a los lectores, como el que recibe la
promesa incondicional de tierra y descendientes. En esencia, el recibe la esperanza
del cumplimiento de una promesa debido a la condición de infertilidad en su
matrimonio. Este pacto inicia el curso de la relación que eventualmente se convierte
en la nación de Israel y la alianza con Dios.
Mientras Abram experimenta el cumplimiento de dicha promesa a su llegada a la
tierra prometida y el nacimiento de su hijo Isaac, el cumplimiento de aquel pacto aun
no es realizado. A medida que las historias se compilan y emergen hacia una metanarrativa,
los lectores empiezan a darse cuenta de que dicho pacto todavía no ha
dado sus frutos. En el resto de la biblia hebrea, los lectores siguen los viajes de los
caracteres. Así como los lectores, aquellos caracteres buscan entender su papel en
los planes de su Dios. Muy pronto, la familia del pacto de Abram, Isaac y Jacob,
crecen a la nación de Israel luego de la lucha de Jacob con lo desconocido en
Génesis 32. Lamentablemente, poco después, los lectores aprenden que los hijos
de Jacob se alejan de la tierra prometida mientras buscan refugio por la hambruna
en Egipto. El resto del Pentateuco (desde Génesis hasta Deuteronomio) describe
las medidas drásticas necesarias para reestablecer la nación de nuevo al lugar
previsto para la promesa. A lo largo del camino, ellos olvidan la identidad de su Dios
y por lo tanto hay refundición para ellos en Éxodo. Luchan por su supervivencia y
por aprender como servir a su Dios hasta que finalmente, son traídos a las llanuras
de Moab, donde tienen la oportunidad de ver la tierra que una vez fue prometida a
su ancestro, Abram. Es una tierra y promesa que ellos desean, pero que no
disfrutan. Luego de la conquista de aquella tierra, los jueces explican a los lectores
que ahí surgió otra generación que no conocía de Dios. Los lectores ven como los
tremendos eventos se desarrollan y más allá sumen a la nación en una apatía
religiosa y regresan a la autosuficiencia con la petición de un nuevo rey a costa de
los rechazos a Dios como su Rey. Israel frecuentemente gana y pierde la
perspectiva de su identidad en el pacto con Dios. Repetidamente, los profetas son
enviados a recordar y/o corregir las perspectivas de aquellos. A través de historias
tales como las de Oseas y Gomer, los lectores ven el amor absoluto de Dios por su
pueblo y la pesquisa dolorosa que él adquiere voluntariamente.
A pesar de esta pesquisa, Israel continuamente le da la espalda a la relación
ofrecida hasta que otro episodio ocurre, la cautividad de Babilonia. Antes de la caída
de Jerusalén, Dios comunica que la razón fundamental de su caída es el fracaso del
conocimiento de su Dios. Sin embargo, en este pasaje, el significado de
“conocimiento” es justicia, rectitud, y el defender la causa de los afligidos y de los
necesitados (Jeremías 22:15-17). Además de perder la perspectiva de su Yahveh,
Israel ha fallado en cuanto al conocimiento de su responsabilidad como el pueblo de
la promesa y por consiguiente ha fallado en conocer a Dios. Él también comunica su
intención de un nuevo pacto, la renovación de una promesa, a través de Jeremías
(Jeremías 31). A pesar de ello, Israel continúa con su espiral descendiente de
confusión teológica con respecto a la identidad de su Dios. Por lo tanto, historias
tales como aquellas en Daniel, ayudan a reafirmar el carácter de Dios y a
reestablecer la perspectiva correcta para el pueblo del pacto. Israel recupera su
perspectiva acerca de Dios y la identidad otorgada a ellos como el pueblo de la
promesa. Sin embargo, deben aceptar su nuevo estatus de exiliados. Mientras la
promesa de Dios permanece, no ocupan la tierra que en un momento él les otorga.
Como dice Deuteronomio, ellos aguardan y esperan por la tierra prometida, pero no
la experimentan. Eventualmente, Israel es liberado de su cautividad. Aunque se
vuelven a identificar con su Dios y regresan a su hogar en Jerusalén, aún no están a
la altura de las expectativas establecidas para ellos. A medida que la historia
continúa, el pueblo de la promesa sigue en carecimiento. La participación activa de
Dios se vuelve más aparente a medida que el Nuevo Testamento empieza a revelar
el cumplimiento del pacto prometido en Jeremías. La posibilidad de la redención de
Dios se hace más accesible para cualesquiera que la busque. No es velada, ni se
haya disponible solamente para aquellos que poseen las credenciales apropiadas
sino para toda la gente, incluso a los no israelitas inclusive, se les da acceso a la
salvación a través de la fe. Nuevamente, la historia revela que los destinatarios de
esta gracia y de la expiación no entienden completamente el legado que se les
otorga.
Así, los apóstoles continúan con el registro de las descripciones de su promesa. El
pacto de la tierra y de los descendientes, dada a Abram, emerge con el pacto de la
ley y de las bendiciones otorgadas en el Sinaí (Éxodo 19-20). Jeremías le informa a
los lectores que aquel pacto va a ser reemplazado por uno nuevo, el cual no va
estar escrito en tablas de piedra pero va a ser cincelado en los corazones de las
personas (Jeremías 31:33). El autor de los Hebreos también afirma el nuevo pacto
con Cristo lo que hace el primero (en Sinaí) obsoleto (Hebreos 8:13). Aun así, los
destinatarios no pueden explicar completamente sobre esta medida de gracia y
ellos, al igual que Israel, cuestionan su identidad. Hebreos sigue con la descripción
de la fe como permanecer dentro de este nuevo pacto. A pesar de todo, los
destinatarios de aquel nuevo pacto continúan teniendo un grado de dificultad con la
nueva perspectiva. Epístolas, tales como Efesios 1-2 intentan transmitir la belleza de
la promesa de una nueva identidad. Mientras que los creyentes cristianos ya poseen
la esencia de dicha identidad debido a su salvación en Cristo, su capacidad total
aún sigue a la espera. Así como Israel en las Llanuras de Moab, y el exilio de
Babilonia, hay una tierra de esperanza, sin haber sido experimentada aun.
LA BELLEZA DE LA ESCRITURA
La belleza de la Escritura es la esperanza que ofrece. Sus lectores se vuelven los
niños de la promesa y se les permite comprar en la identidad descrita de ellos. Así
como Israel, ellos se convierten en los destinatarios de un pacto que no ha sido
pedido, esperado, o merecido. Pronto, aquellos se dan cuenta que son los hijos e
hijas adoptados que están injertados en la vid. Mientras que este mundo pueda
seguir en peligro, las buenas noticas son que algo mucho mejor les espera a
aquellos quienes escogen seguir a Dios.
La IISP en la oración valora la Escritura por la insistencia en la esperanza. Dios es
un Dios redentor que está envuelto activamente en la vida de su pueblo y
activamente persigue el propósito de la redención. Utilizando dicho modelo, la IISP
toma la responsabilidad de abogar por la divina inspiración, autoridad, y por la
infalibilidad de la Escritura por la representación narrativa de Dios como por la
revelación del carácter. La Escritura es el punto de referencia de la verdad.
Sostiene lectores responsables ante la búsqueda de la verdad, del conocimiento, y
de la sabiduría. También sostiene lectores responsables en la búsqueda de otros a
través del amor compartido de Jesucristo. Especifica la expectativa de una
comunidad de fe, que esta activamente envuelta en el transcurso de las
experiencias con Dios de una generación a la otra. Es el testimonio colectivo de los
creyentes el que continúa instruyendo y edificando a la comunidad de fe. La
Escritura misma, es una colección de testimonios que instruye a sus lectores en
cuanto a la validez de Dios, su carácter y propósito redentor que él tiene para con la
humanidad. Al igual que Israel, los creyentes cristianos aún tienen que aprender a
identificar con la responsabilidad de proteger y hablar de parte de quienes no lo
pueden hacer por sí mismos. El llamado de amar al prójimo, de abogar por la
justicia, y de perseguir el carácter de Dios sigue. La IISP defiende esta espera, ya
que considera diligentemente las palabras de la Escritura como la historia continúa
de Dios de esperanza para la gente de la promesa.
Escrito por: La Sra. Adrian Hinkle
Southwestern Christian University – Bethany, OK
1. Gerhard von Rad, Wisdom in Israel, Nashville, TN: Abingdon, 1972, pág. 62.
“Valoramos el Pentecostés”

FUNDAMENTO BÍBLICO
Al momento de su ascensión, Jesús deja instrucciones explicitas a sus discípulos
para que esperen en Jerusalén hasta que reciban “la promesa del Padre”, la que él
describe como el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:5).
Alrededor de unos diez días más tarde, mientras un grupo de 120 discípulos se
hallaban esperando y orando, se cumple la respuesta. El término “pentecostal” en la
Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal (IISP) se refiere a los eventos que
tomaron lugar “cuando el Día del Pentecostés llega”, como se describe en el
segundo capítulo de los Hechos.
Mientras los discípulos oran, repentinamente son inundados con extrañas visiones y
sonidos, a medida que el Espíritu Santo se derrama sobre ellos. El espíritu Santo
llena sus cuerpos y almas, provocando un torrente de alabanzas que brotan de sus
labios, en lenguas que ni siquiera ellos mismo entiendes (2:1-4).
Repitiendo la declaración de Pedro “porque para vosotros es la promesa, y para
vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios
llamare” (2:39), la IISP afirma que hoy, esta experiencia está destinada y disponible
para todos los creyentes. El bautismo en el Espíritu Santo no está reservado para el
cuerpo élite de los comandos espirituales, o para aquellos que califican como santos
excepcionales. Todos los hijos de Dios pueden venir a él en fe, seguros de que
desea llenarles con su Espíritu (Lucas 11:13).
Los sacerdotes del Antiguo Testamento eran ungidos con aceite, un símbolo del
Espíritu Santo, como un signo de haber sido escogidos y reservados para servir a
Dios. El Nuevo Testamento enseña que todos los creyentes son sacerdotes
reservados para Dios, dotados para servirle (1 Pedro 2:5). Así como Jesús fue
ungido con el Espíritu Santo en la iniciación de su ministerio, nuestro bautismo en el
Espíritu Santo es la unción que nos equipa con el poder para servirle a Dios.
La imagen del bautismo sugiere ser “inmerso” o “envuelto”. La Biblia también habla
del ser “llenados con el Espíritu”. Mientras el Espíritu Santo mora dentro de cada
cristiano, para que sea “bautizado” o “lleno” hay una indicación de una experiencia
abrumadora de la presencia y el poder del Espíritu, en medida abundante.
Risas, llantos, gritos, bailes, cantos, desvanecimientos- todos estas manifestaciones
han sido conocidas como acompañantes en el bautismo en el Espíritu Santo. Pero
como se describe en los relatos bíblicos, la evidencia inicial más común es “hablar
en lenguas”, una expresión de adoración a Dios en un lenguaje desconocido para el
hablante, las cuales pueden ser un lenguaje celestial o angelical. Sin embargo, más
importante que la evidencia inicial, es la evidencia permanente que le sigue: una
vida rendida a Dios, y la facultad para dar un testimonio eficaz.
La dinámica milagrosa del imparable crecimiento de la Iglesia descrita en el resto
del libro de los Hechos, está directamente trazada al testimonio valiente y audaz de
los creyentes que son llenos, dirigidos, y energizados por el Espíritu Santo.
RAÍCES HISTÓRICAS
Fundada en 1898, la IISP surgió del avivamiento de santidad de América a finales
del siglo diecinueve. Pero a principios de estos años de formación, de igual medida,
la naturaleza de la Iglesia es formada por el avivamiento Pentecostal que surge en
la Misión de la calle Azusa, en los Ángeles en 1906.
Caracterizado por tener largos encuentros poco estructurados, el avivamiento de la
calle Azusa se destacó por el gran número de conversiones, experiencias
espirituales extáticas con la evidencia de hablar en lenguas, muchos reportes de
milagros, todo esto en un entorno multirracial.
Algunos de los que recibieron el bautismo en el Espíritu Santo en los encuentros de
la calle Azusa, llevaron el mensaje Pentecostal hacia Carolina del Norte, y el
resultado del avivamiento trajo a la IISP (junto con otras denominaciones) dentro de
los rangos del movimiento Pentecostal.
El Avivamiento de la calle Azusa es considerado por los historiadores como un
catalizador primario para el esparcimiento global del Pentecostalismo durante el
siglo veinte. Hoy en día, más de la mitad de mil millones de cristianos se identifican
a sí mismos como Pentecostales o Carismáticos, lo que constituye la cuarta parte
de todos los cristianos en el mundo. El crecimiento numérico y el poder
trasformativo de las iglesias Pentecostales han ayudado a desplazar el centro de
gravedad mundial cristiana desde Europa y Norteamérica hasta los continentes de
África, Suramérica y Asia. Esta tendencia no muestra señales de disminución.
El mismo Espíritu que se movía en la creación (Génesis 1:2) va moviéndose en
nuevas y creativas formas entre su pueblo para revelar la gloria de Dios y exaltar a
Cristo. Mientras reconocemos el valor de las tradiciones, nos damos cuenta que el
Espíritu de Dios no está confinado dentro de ellos. Así como en la calle Azusa, Él
puede así extender e incluso romper las estructuras actuales y las prácticas con el
fin de llevar hacia adelante algo nuevo, aunque nunca de manera contraria a la
Palabra de Dios. Por consiguiente, luchamos por permanecer abiertos, alertas, y
sensibles a cualquier lugar en el mundo donde el Espíritu se mueva, con la visión de
ser parte del trabajo que él lidere.
ALABANZA PENTECOSTAL
Las iglesias pentecostales son conocidas por los cultos enérgicos y expresivos.
Cuando nos reunimos, creemos que lo apropiado es celebrar la grandeza y la
bondad de Dios, sus caminos y obras, con gozo y exuberancia.
Con entusiasmo aceptamos la exhortación del salmista de aclamar y cantar a
nuestro Dios (Salmos 66:1,2), y de utilizar una variedad de instrumentos en nuestra
alabanza (150:3-5). Por supuesto, reconocemos que es igualmente apropiado
alabar al Señor en silencio total, inclinándose ante él en quietud y en humildad
reverente (46:10). En cualquier forma, la alabanza no nunca es frívola, pero debe
ser ofrecida con “temor y reverencia” (Hebreos 12:28).
Jesús hace énfasis en la importancia de alabar a Dios “en espíritu y en verdad”
(Juan 4:24). Ya que el Espíritu Santo fue quien inspiró las escrituras, su liderazgo en
la alabanza nunca entra en conflicto con la Palabra de Dios. Así como el ministerio
del Espíritu consiste en revelar y exaltar a Jesús, el liderazgo del Espíritu en la
alabanza siempre está centrado en Cristo.
A nivel individual, el Espíritu Santo primero revela dentro de nuestros corazones la
realidad de lo que Dios es y de lo que ha hecho por nosotros (1Corintios 2:9, 10).
Luego el Espíritu ayuda a dar expresión para la alabanza en nuestros corazones. Él
nos puede liderar a gritar, cantar, reír, llorar, o danzar. También puede darnos
palabras en una lengua desconocida para alabar a Dios, palabras que van más allá
de los límites de nuestro entendimiento para expresar lo que hay en nuestros
corazones.
A nivel corporativo, el objetivo del culto es permitir que el Espíritu Santo dirija la
alabanza de la congregación entera. Se puede pensar en la congregación como una
orquesta, con miembros individuales que serían los músicos. El Espíritu Santo
inspira a cada músico para tocar una melodía de alabanza, al mismo tiempo
organiza las cepas individuales en una sinfonía armoniosa de alabanza a Dios.
Los pentecostales devotos no son espectadores pasivos, más sí participantes
activos. Los líderes de la alabanza pentecostal intencionalmente dan espacio a los
individuos para que contribuyan al servicio con cantos, profecías, testimonios o
simplemente hablando e interpretando lenguas (1Corintios 14:26).
Al mismo tiempo, los individuos deben someterse a los mayores (pastores) los
cuales son los responsables de mantener el orden en el servicio (14:32, 33, 40).
Creemos que los dones del Espíritu mencionados en la Escritura son tan válidos y
necesitados hoy en día, como lo fueron en el siglo primero. Los dones son
distribuidos de diferentes maneras para que así podamos apreciar las diferentes
formas de la gracia de Dios manifiesta en los demás.
Para que esos dones trabajen detrás de escenas es necesaria la unción del Espíritu
Santo de la misma manera necesitan los que están en la delantera, teniendo igual
acceso a su empoderamiento.
Los dones espirituales no proporcionan bases para los sentimientos de orgullo o
envidia.
Como única fuente, todos los dones vienen de parte de Dios, de tal manera nadie
puede atribuirse el mérito de ningún don. Los dones deben ser ejercidos con
diligencia, generosidad, humildad, y alegría (Romanos 12:6-8).
Aquellos quienes han recibido dones de equipamiento (Efesios 4:11-13) tienen la
tarea de perfeccionar a los creyentes en desarrollo de sus propios dones
ministeriales. Utilizamos los diversos dones para servir a los demás en amor,
mientras crecemos en fe y madurez como discípulos de Cristo, la iglesia es
construida de manera tal que glorifica a Dios.
TESTIGO PENTECOSTAL
Jesús explícitamente conectó el bautismo en el Espíritu con el ser testigos de él
(Hechos 1:8).
El bautismo en el Espíritu Santo trae una infusión de poder dentro de la vida de los
creyentes, con un propósito específico: para dar testimonio del señorío de Cristo y
de la realidad de su reino en el mundo.
Este poder es mostrado en la transformación de Pedro efectuada en el Día del
Pentecostés. Una vez vergonzosamente intimidado en la negación de su asociación
con Jesús, Pedro se levanta y testifica la resurrección de Cristo ante una gran
multitud, afirmando sin rodeos su culpabilidad en su crucifixión, y valientemente los
exhorta al arrepentimiento como a pedir perdón. Los otros discípulos muestran el
mismo coraje en la fase de la persecución, negándose a ser intimidados a callar por
las autoridades religiosas, regocijándose ante el privilegio de sufrir malo tratos y
humillación por el amor a Cristo (5:40-42).
El libro de los Hechos traza el cumplimiento literal del mandato profético de Jesús
(1:8), recontando la difusión del evangelio y la expansión de la Iglesia en Jerusalén,
Judea y Samaria, comenzando la difusión mundial misionera con los viajes del
apóstol Pablo hacia Asia y Europa.
El derramamiento del Espíritu Santo en el avivamiento de la calle de Azusa impulsa
una pasión similar para evangelizar a los perdidos, difundiendo el evangelio
alrededor del mundo. El bautismo en el Espíritu Santo infunde una nueva ola de
misioneros con compasión, confianza, y urgencia, y les envía a través de los mares
a África, Asia, Europa, y Latinoamérica.
Aquel celo por las misiones se haya presente en la fundación del ADN de la IISP. En
las primeras décadas de la denominación, fueron enviados misionarios pioneros a
China, India y África. A medida que la iglesia ha crecido, también lo ha hecho la
fuerza misionaria, ahora más de 200-miembros. La testificación del poder del
Espíritu ha llevado al establecimiento de iglesias de la IISP en más de 100 naciones
alrededor del globo.
Hoy en día, las iglesias de la IISP son animadas a que tomen el mandato geográfico
de Jesús como una guía para su propio alcance evangelistero dando testimonio en
su ciudad o pueblo (“Jerusalén”) en la gran región alrededor de ellos (“Judea”) y a
sus vecinos de diferentes culturas o grupos étnicos (“Samaria”) además de enviar y
de apoyar a misioneros para que alcancen a todas las personas de cada continente
(“hasta lo último de la tierra”).
Así como Jesús es comisionado por el Padre y empoderado por el Espíritu para
traer la salvación al mundo, también la iglesia local es comisionada por Jesús y
empoderada por el mismo Espíritu para dar a conocer aquella salvación al mundo a
través de palabras y hechos.
ESTILO DE VIDA PENTECOSTAL
El pentecostés no se indica solamente por su alabanza y de testimonio. El Espíritu
Santo es dado para liderarnos en nuestras vidas diarias, y para cultivar el carácter
de Cristo dentro de nosotros.
El bautismo en el Espíritu Santo no tiene la intención de ser un evento de una sola
vez, más sí la iniciación de una vida de constante restauración, recarga y
renovación. Jesús habla del Espíritu que surge de nuestros corazones en “ríos de
agua viva” (Juan 7:38, 39). Aquella agitación del Espíritu, llena naturalmente
nuestros corazones y bocas con canciones de alabanza, y se desborda en una
acción de gracias continua para Dios (Efesios 5:18-20).
También, estamos instruidos a “caminar en el Espíritu” (Gálatas 5:16), es decir,
buscar la guía del Espíritu y seguir su dirección a medida que avanzamos en el
negocio de la vida. Jesús se refiere al Espíritu Santo como “Paracleto”, término
griego variadamente traducido como consolador, consejero, abogado, ayudante. El
significado etimológico es “el que tiene el llamado a ayudar”. En la casa, en el
trabajo, en el salón de clases-donde quiere que nos encontremos, el Espíritu Santo
allí se encuentra, listo para ofrecer ayuda, fortaleza, y consejería en la medida que
las necesitemos.
Andar en el Espíritu es como tener a Jesús a nuestro lado para que nos escuche y
nos sostenga, por donde quiera que estemos y por lo que sea que estemos
pasando. De hecho, el Espíritu Santo es el “Espíritu de Cristo’ (Romanos 8:9),
enviado para hacer por nosotros todo lo que Jesús hizo por sus discípulos a su paso
en la tierra (Juan 14:16, 17, 26, 27).
De la misma manera se notan las implicaciones de ser llenos con el Espíritu Santo.
El Espíritu de Dios no es una influencia vaga e impersonal, o una fuerza espiritual
puesta a nuestra disposición. Él es una persona divina, con voluntad y carácter
propios. Y este carácter es: santo, puro, virtuoso, justo, y bueno, sin indicio de
maldad, impureza, o iniquidad. Él no es enviado a servir nuestra voluntad, pero si, a
liderarnos en los caminos de justicia, y a moldear nuestro carácter para que refleje a
Cristo (Romanos 8:29).
El fruto del trabajo del Espíritu en nuestro carácter se resume en las cualidades
mencionadas por el apóstol en Gálatas 5:22, 23: “amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”. El caminar en el Espíritu es
someterse a su trabajo de podar defectos y de sembrar virtudes, para que dichas
cualidades se arraiguen y florezcan en nuestras vidas.
Escrito por: Rusell Board
Director del Continente de Asia –Saitama, Japón
1. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera.

“Valoramos la Santidad”

¿Cuál es el primer pensamiento que le llega a la mente cuando escucha la palabra
santidad? Típicamente la respuesta de una persona es provocada por su exposición
a dicho término. En las ciudades y comunidades pequeñas, he sido referenciado
como el “santo predicador de la iglesia de santidad”. Típicamente asumo que la
designación tiene como propósito distinguirme de las otras denominaciones de
iglesias del área. A veces me pregunto, ¿hay algún estereotipo implicado en aquella
designación – ‘santidad’? La palabra “santidad” ha acumulado connotaciones
negativas injustas como resultado de las exageradas afirmaciones, y de formas
autoimpuestas de legalismo por los adherentes excesivamente celosos. Sin
embargo, la santidad sigue siendo la norma de Dios, como se indica claramente en
la Biblia. La Santa Biblia es la revelación de nuestro santo Dios, inspirada por el
Espíritu Santo, quien señala a nuestro santo Salvador, el cual nos hace un llamado
santo a ser santos así como él lo es, para que así podamos morar junto con él
eternamente en su ciudad santa (1 Timoteo 3:16; Apocalipsis 4:8; 2 Pedro 1:21;
Juan 14:26; Juan 6:69; 2 Timoteo 1:9; 1 Pedro 1:15, 16; Apocalipsis 21:2). Por lo
tanto, es lógico pensar que uno de los siete valores fundamentales específicos que
en la oración valoramos es la santidad. El tema de la santidad en lo que respecta a
Dios y a su pueblo, es más extenso y profundo que cualquier océano. El tratar de
abordar el asunto de la santidad en un corto ensayo es como aceptar el reto de
verter el océano en una taza de té. La intención de este ensayo es brevemente
poner aparte cuatro razones especificas del porqué la Iglesia Internacional de
Santidad Pentecostal (IISP) valora en la oración la santidad.
UNA CONEXIÓN ESTABLECIDA
Primero, siempre vamos a tener una relación establecida con la santidad. En su
excelente trabajo, la Tradición de la Santidad Pentecostal, Vinson Synan toma notas
de la IISP, junto con otras clásicas denominaciones Pentecostales; nacida del
vientre del avivamiento de santidad se esparce a través del Medio Oeste y el Sur de
los Estados Unidos a partir de 1867-1900.1 La designación de la santidad es central
para nuestra identidad. Es razonable concluir eso ya que, la santidad es nuestra
herencia, por lo que naturalmente valoramos la santidad.
UNA SELECCIÓN ENFÁTICA
Otra razón para valorar en oración la santidad se le atribuye a la selección enfática
de Dios. La Biblia declara la santidad como el aspecto fundamental del Ser de Dios,
como se evidencia en su naturaleza y en su nombre (Levíticos 11:44; 19:2; 1
Samuel 2:2; Isaías 57:15). Thomas L. Trevethan nota que la palabra “santo” viene
de un vocablo de raíz hebrea que significa, “desviar”, “apartar” o “retirar”. Así, la
palabra “santo” presenta el concepto de separación. La santidad de Dios enfatiza su
trascendencia más allá de su creación. Esto es ilustrado en Éxodo 3:5, 6, 14 cuando
Dios se le revela a Moisés como “YO SOY EL QUE SOY”, cuya presencia hace una
llama de fuego en la parte trasera de un desierto santo de Madián.
Para acoplar nuestro entendimiento de su naturaleza, Dios ha revelado ciertos
aspectos de su carácter. Algunos teólogos difieren en cuanto a la manera restrictiva
en que los atributos de Dios deben ser designados debido a algunas áreas de
superposición; sin embargo, por lo general acuerdan que estos pueden ser divididos
en dos categorías: incomunicables (los atributos soberanos de los seres humanos
no tienen la capacidad de compartir con Dios tales aspectos como: su
omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia e inmutabilidad) y comunicables
(atributos morales revelados en el carácter de Dios que se espera sean evidentes
en las vidas de su pueblo tales como su santidad, verdad, bondad, amor, paciencia,
y misericordia). Es significante que los inspirados de la Escritura hubiesen sido
tocados para enfatizar los atributos comunicables de la santidad de Dios a través de
la repetición. La Biblia enfatiza tres veces su santidad al repetir que Dios es “santo,
santo, santo” (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8).3 La santidad de Dios es el único atributo
moral comunicable que disfruta de una triple repetición. Con intención el Espíritu
Santo supervisa el énfasis de la santidad de Dios tanto en el Antiguo como en el
Nuevo Testamento (1 Timoteo 3:16). Dios declara “Se santo, porque yo soy santo”
(Levítico 20:7; 1 Pedro 1:15, 16). Dios ha puesto enfáticamente el valor de su
atributo de santidad. Somos sabios para valorar lo que Dios valora.
UNA RECEPCIÓN EXPERIENCIAL
Tercero, en oración valoramos la santidad por nuestra recepción experiencial de la
santidad de Dios. A consecuencia de ser salvos, nuestro entendimiento y estatus
cambia. Por medio de la cooperativa misericordia y de la gracia de la Trinidad,
somos movidos de la muerte espiritual hacia la vida espiritual (Efesios 2:1),
trasladados de las tinieblas hacia la luz (Colosenses 1:13), y con la seguridad que
estamos libres de condenación (Romanos 8:1). Como creyentes, estamos
separados del mundo terrenal, y “sentados en lugares celestiales con Cristo”
(Efesios 2:6).
En 1 de Corintios 6:9-11, Pablo les recuerda a los creyentes en Corinto acerca de su
pasado pecaminoso y de su condición actual justa en Cristo. Luego de catalogar
brevemente ciertos pecados, él dice: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del
Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11). Estos son
solamente algunas de la ilustraciones escriturales que descubren la verdad que dice
que instantáneamente estamos separados de un estado espiritual a otro en el
momento que somos salvos.
Nuestro estatus espiritual cambia de acuerdo a nuestro estado espiritual. Los
creyentes ya no son designados como pecadores, más sí como “santos”. En el
Nuevo Testamento, sesenta y una veces se hace referencia al pueblo de Dios como
los santos. En cada instancia, la palabra aparece en plural, y es traducida de la
palabra griega hagios. La misma designación de santidad es asignada a la Trinidad:
Dios el Padre (Juan17:11), Dios el Hijo (Hechos 3:14), y Dios el Espíritu Santo
(Lucas 3:16). Siendo espiritualmente puestos a parte del estado y estatus negativo
hacia un estado positivo y un estatus identificado como “la santidad de la relación” o
“santidad básica” por Noel Brooks.4
“Ser santo, porque yo soy santo” (Levítico 20:7; 1Pedro 1:15, 16) es la expectación
soberana de Dios para su pueblo. Él tiene un plan único para cada uno de sus
santos en su “trabajo manual” (Efesios 2:10). Sin embargo, su plan general para
todos sus santos incluye su expectación de que su carácter sea desarrollado en
cada uno de nosotros. Es abrumador considerar que Dios nos conoce desde antes
de que sus palabras y hechos de creación trajeran al cielo y a la tierra a la
existencia. Es glorioso considerar que su plan redentor es traernos hacia una
relación personal con él, y prever que podemos “ser santos e irreprensibles delante
de él” (1:4).
Comentando sobre nuestra santa relación con Dios, Brooks establece esta
desafiante declaración: “no hay cosa alguna como la mera santidad de la relación
divorciada de la real santidad del corazón y de la vida. La santidad básica siempre
envuelve un grado de santidad, como también una obligación a buscar más
santidad” (énfasis original).5
Dios no llama a los pecadores a la santidad. El llama a los pecadores al
arrepentimiento. Dios llama a sus santos a vivir una vida de santidad. La pregunta
de cómo los santos pueden ser santos como Dios lo es, es una verdadera
preocupación. La futura gloria esta en nuestro destino, pero ¿cuál es nuestra
esperada calidad de vida espiritual en la tierra? Al mandar que su pueblo sea santo
así como él lo es, ¿tenemos que vivir nuestras vidas en la frustración de la
representación de Pablo en Romanos 7:15-20? para que podamos ser consistentes
en el desarrollo de nuestro carácter y llevar a cabo lo que refleja la santidad de Dios,
tenemos que adoptar y apropiar lo que Dios inicio en la relación de santidad.
Es aquí donde le damos el valor a nuestra santa herencia metodista que reconoce la
relación de santidad como aquella iniciada en la experiencia de la salvación. Aun
creemos que Dios ha proporcionado una clara, crisis experiencia de santificación,
subsecuente a la salvación personal. Estamos en lo correcto al enfatizar la crisis en
los aspectos de la santificación. Pero debemos cuidarnos de concluir la experiencia
de crisis que nos lleva a un mayor dominio de la santidad más allá de lo iniciado en
la experiencia de la salvación. No nos movemos hacia un nuevo ámbito de santidad
a través de la santificación, crecemos en la santidad ya otorgada cuando fuimos
puestos aparte por Dios en nuestra experiencia de salvación.6 Brooks puntualiza la
importancia en que la crisis puede estar en la conclusión lógica en vez de estar en el
orden cronológico.7
En sus Conferencias Conmemorativas presentadas en 1975, Brooks presenta una
exposición detallada del libro de romanos, capítulo seis. Resalta varios verbos y
tiempos verbales griegos, Brooks da énfasis bíblico para nuestras cuatro posiciones
metodistas sobre la santificación. Por ejemplo, señala al tiempo verbal aoristo griego
para resaltar nuestro “viejo hombre fue crucificado juntamente con él” (Romanos
6:6), lo que destaca un pasado evento cumplido por siempre, cuando Jesús muere
en la cruz.8 Este trabajo decisivo de Cristo hace “el cuerpo del pecado” inoperativo
(“destruido”), de manera tal, que el creyente pueda practicar la fe para “saber con
veracidad” (6:11) que él puede “negar el dominio del pecado” (6:12) desde el control
de su vida. Esta creencia, en cooperación con la expresión de la voluntad, habilita la
posibilidad de “ofrecer” (6:13) completamente a Dios. Brooks apunta estos tres
aspectos importantes, “ajustar”, “negar”, y “ofrecer”, los cuales son cruciales tanto
en la crisis de la santificación, como en el proceso igualmente importante del
crecimiento.9 Más adelante Brooks señala el verbo “ofrecer” que aparece dos veces
en Romanos 6:13, en dos tiempos verbales diferentes. Esto es fundamental para
que el creyente comprenda la experiencia de la santificación personal. El primer
‘ofrecer’ aparece en el tiempo presente, indicando una acción continua; sin
embargo, el segundo “ofrecer” está en el tiempo aoristo, designando un experiencia
de crisis, en la que una diferencia discernible es evidente en la vida.10 Al resumir la
importancia de Romanos capítulo seis, Brooks nota que es uno de los “textos
básicos del Nuevo Testamento, que nos anima a creer que la santificación es una
segunda y definitiva crisis de dedicación de una vida para Dios por una vida de
santidad”.11
UNA REFLEXIÓN EDIFICANTE
Finalmente, la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal valora la santidad por
su reflexión edificante. Todo lo que recibimos de Dios como creyentes viene por su
misericordia, gracia, y amor incondicional (Efesios 1:3-13; Santiago 1:17). Cuando
aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, recibimos de parte de Dios una
nueva naturaleza que transforma nuestro ser interior (2Corintios 5:17; Efesios 4:24).
A medida que funcionamos en la vida, estamos para reflejar la santidad de Dios, no
la propia.
La Biblia exhorta a los creyentes a vivir una vida de “verdadera justicia y santidad”
(Efesios 4:24). La conclusión lógica es una “falsa santidad” también debe existir. El
adjetivo “verdadero”, es sinónimo de la verdad autoritaria de la Biblia, no de
nuestras convicciones personales, como si debiera ser el estándar aplicado para
cada persona. Desafortunadamente, el celo equivocado ha llevado a muchos
creyentes a la deriva en el pantano del legalismo. La santidad se convierte en una
lista de regulaciones que obligan y agobian, ocultando un estilo de vida de liberación
y bendición. La gracia de Dios es sustituida con el desempeño humano (Mateo
5:20). Aquellos que dependen del desempeño humano, generalmente tienen una fe
débil al identificarse con prospectos agonizantes. La cuestión incitadora que evade
la pregunta segura es ¿he sido lo suficientemente bueno como para ir al cielo?
No negamos los aspectos negativos de la santidad. Nuestras convicciones
corporativas, tal como se indican en nuestro Pacto de Compromiso, nos recuerda
tomar una posición en contra de las filosofías, actitudes, y posiciones reflejadas en
el mundo (Romanos 12:1, 2:2 Corintios 6:17; Santiago 4:4; 1Juan 2:15-17). La
sensibilidad a la orden de Dios a ser santos (1Pedro 1:15, 16) requiere de un
proceso de crecimiento personal y consiente en la santidad de Dios. Entre más
reflejemos la santidad de Dios, mas edificados nos volvemos en el área del carácter
personal.
Debemos reflejar la santidad de Dios cuando le adoramos. Existen tres tareas
específicas para que el pueblo de Dios le alabe “en la belleza de la santidad”
(1Cronicas 16:29; Salmos 29:2; 96:9). Nuestra adoración debe ser expresada dentro
del contexto de su santidad como se indica en la preposición “en” la belleza hace
referencia a las prendas utilizadas en festivales, y en este contexto, apunta a la
actitud con la que debemos manifestarnos frente a nuestro Dios santo. El llamado
de Dios a la adoración es para un festival, no para un funeral. La adoración en cada
uno de los versos referenciados en este párrafo significa literalmente “inclinarse” o
“postrarse”. La postura de nuestra alma y espíritu hacia Dios deben ser de humildad
y sumisión en el temor de Dios. Cuando buscamos a Dios en adoración,
inclinándonos ante él con una actitud humilde, empezamos a percibir que una
maravillosa transformación toma lugar. En la adoración, nuestra atención está
enfocada hacia nuestro puro y poderoso Dios, quien está en control de cada
circunstancia a la que nos enfrentamos.
Esto se encuentra ilustrado en la experiencia del profeta Isaías, quien desanimado
por las circunstancias de la muerte del rey Uzías, experimenta una transformación,
no es sus circunstancias, más sí en su espíritu. Cuando Isaías se enfoca en nuestro
altísimo Dios, y escucha al serafín reconociendo la santidad de Dios, la convicción
envuelve su alma; él es cambiado, y se le es dado el ímpetu espiritual renovado
para enfrentar sus circunstancias (Isaías 6:1-8). Valoramos la santidad de Dios
porque a medida que le adoramos en la belleza de la santidad, hay un cambio
sobrenatural. Podemos ponernos prendas de alabanza en cambio de un espíritu de
pesadumbre. (Isaías 61:1).
Valoramos la santidad en nuestro diario andar con Dios. El andar es frecuentemente
utilizado de manera figurativa en la Biblia para representar nuestra conducta
(Génesis 17:1; Miqueas 6:8; Romanos13:13; 2Corintios 5:7; Efesios 5:7, 15;
Colosenses 4:5; 1Tesalonisense 4:1; y 3Juan 1:4). Nuestra relación con Dios, y
nuestra comunión con Dios en nuestro diario trasegar, deben reflejar el efecto
purificador de la santidad (1Juan 1:7). Como creyentes que mantenemos un punto
de vista bíblico, entendemos que nuestra relación con Dios se extiende más allá del
santuario. Debido a que valoramos la santidad, esta se hará evidente en nuestro
caminar, nuestro testimonio y en nuestro trabajo. La belleza de la santidad debe ser
evidente en nuestras vidas a medida que nos movemos según el Espíritu (Romanos
8:1, 4) por dondequiera que andemos, y con quienquiera que estemos asociados. El
avanzar en el Espíritu enfatiza el ministerio del Espíritu Santo dentro de nosotros, a
medida que proseguimos y practicamos una vida de santidad. En la autoridad de la
Biblia, el Espíritu Santo nos inserta dentro de Cristo en la experiencia de la
salvación (Jacobo1:21), y madurando su fruto dentro de nuestras vidas en el
proceso de la santificación (Gálatas 5:22, 23). El nombre “Pentecostal” en nuestra
denominación señala la experiencia espiritual que nos faculta, permite y equipa para
ser la clase de personas que Dios desea que seamos-santos.
Esta afirmación del Nuevo Testamento fue ilustrada vivamente en el Antiguo
Testamento durante el reinado del rey Josafat. Cuando las fuerzas aliadas de Moab,
Amón, y del Monte Seir se preparan para atacar a Judá, Josafat hace un llamado a
una reunión de oración nacional. El resultado es la implementación de una
estrategia supernatural del envío, no de guerreros, sino de adoradores para
enfrentar al enemigo. A medida que avanzan, cantan al Señor y adoran la belleza de
la santidad de Dios (2Cronicas 20:21). Al darle un valor a la santidad, ellos ponen su
dependencia en el Dios de santidad y triunfan.
La IISP en la oración valora la santidad. Lo hacemos primero porque nuestra
conexión establecida es confirmada por la historia, enseguida por la enfática
selección de Dios de sus comunicables atributos de santidad, luego por la recepción
experiencial como se enseña en nuestra doctrina y cuarta razón, la reflexión
edificante prevista en la aplicación práctica de esta verdad bíblica.
Escrito por: Rev. H. Garry Yeatts
Director de los Ministerios Bíblicos de la Conferencia Cornerstone -Browns Summit,
Carolina del Norte
1. Vinson Synan, The Holiness-Pentecostal Tradition: Charismatic Movements in the Twentieth
Century, Kindle Edition, Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1997, págs. 66, 67.
2. Thomas L. Trevethan, The Beauty of God’s Holiness, Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995,
pás. 13, 14
3. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera
4. Noel Brooks, Scriptural Holiness, Franklin Springs, GA: LifeSprings Resources, 2002, pág. 32.
5. Ibid., págs. 32, 33.
6. J. Rodman Williams, Renewal Theology: Salvation, the Holy Spirit, and Christian Living, Vol. 2,
Grand Rapids, MI: Zondervan, 1990, pág. 89.
7. Brooks, Scriptural Holiness, pág. 65
8. Noel Brooks, Fingertip Holiness, Franklin Springs, GA: Advocate Press, no publishing date, pág. 6.
9. Ibid., págs. 10, 11.
10. Ibid., pág. 12.
11. Ibid.
“Valoramos el Reino de Cristo”

INTRODUCCIÓN
Amanece un nuevo día sobre la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal (IISP).
Nos inspiramos para adoptar y mantener los 7 Valores Fundamentales: la Escritura,
el Pentecostés, la Santidad, el Reino de Cristo, todas las Generaciones, la Justicia,
y la Generosidad. Así como “siete” representan integridad, estos “siete
seleccionados” representan el sistema de valor total de la denominación IISP, como
un movimiento en curso en el segundo siglo de su existencia.
El enfoque central de la IISP es que “en la Oración Valoramos el Reino de Cristo”, y
sobre esta articulación los tres primeros valores son fundacionales y los siguientes
tres son funcionales o racionales. El presente ensayo trata de enumerar la
perspectiva sobre este valor central vital de nuestra iglesia. Everett L. Fullam ha
declarado oportunamente que esta opinión del Reino es “el único concepto que une
toda la Escritura”.1
CIMIENTOS
Todos nuestros valores fundamentales están construidos con base en Isaías 54:2,
3, donde somos liderados a enfocarnos sobre la IISP como un “Sitio de Esperanza”
y “Gente de Promesa”:
1. Un “Sitio de Esperanza” donde ensanchamos el lugar de nuestra tienda,
estrechamos las cortinas de nuestras habitaciones-para que muchos otros
puedan venir al abrigo y al gobierno de Dios; y,
2. “Gente de Promesa” nos “extenderemos a la mano derecha y a la mano
izquierda”, (Isaías 54:3) con nuestra descendencia heredando las naciones y
habitando las que estén asoladas, y que nosotros como iglesia, continuemos
alcanzando el mar de gente que nos rodea con sus corazones quebrantados
y sus sueños destrozados.
EL ALCANCE DE LA PROMESA
La promesa no se limita solo a nuestros tiempos, va muchísimo más allá, como el
profeta clara y categóricamente dice: “te extenderás” (la generación actual) y “tu
descendencia poseerá”. (Las generaciones futuras). Vemos las dos expansiones
geográficas (ambos lados), y una extensión generacional (a través de las
generaciones). El apóstol Pedro, alrededor de unos 700 años más tarde, aclara esto
en términos similares: “porque la promesa es para ti y para tus hijos y para todos
aquellos que se encuentran lejos, todos aquellos que el Señor nuestro Dios llamare”
(énfasis adicionado).2
A la venida de Cristo el Rey, él declara que “el reino de los cielos se ha acercado”
(Mateo 4:17), y en el transcurro del tiempo, él ha comprado con su sangre “un
pueblo para su posesión” (1Pedro 2:9); él ya ha señalado, “También tengo otras
ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá
un rebaño y un pastor” (Juan 10:16).
En el magnífico acontecimiento del Pentecostés, con el derramamiento del Espíritu
Santo y el posterior nacimiento de la Iglesia, Jesús por intermedio de su Espíritu
inicia con el cumplimiento de la agenda eterna, 3.000 almas son adicionadas en el
mismo día. Este ha continuado siendo un proceso permanente culminará al final de
esta era. Dentro de nuestras propias filas nos gustaría ver que esto sucediese en
150 países del mundo acorde a nuestra Visión 2020, inclusive.
CUMPLIMIENTO HISTÓRICO
La proclamación profética dicha por Isaías ha encendido el fuego de las misiones en
el corazón de William Carey, el Padre del Movimiento Misionero Moderno. Su
“perdurable sermón” sobre este pasaje en 1792, dio a luz el énfasis doble acerca de
las misiones: “Espere cosas maravillosas de parte de Dios – Intente cosas
maravillosas para Dios”. El no solamente fundó la primera Sociedad Misionera, pero
resulta ser su primera misión- una “misión con un tiquete solamente de ida”, así
como el Dr. Vinson Synan acertadamente llamaría. Él se entrega por completo a la
causa de esparcir el reino de Cristo en la tierra de su elección-todo el tiempo
ensanchando el sitio de su tienda o el territorio de influencia, y extendiendo las
cortinas. Desde entonces, el habla a todas las generaciones por medio de su
sobresaliente ejemplo.
EN ACCIÓN DENTRO DE LAS CRÓNICAS DE LA IISP
EL Obispo Presidente, Dr. Doug Beacham Jr., prevé como el Espíritu Santo ha
hablado a la IISP a través de Isaías 54 en la primera generación de su historia, y
como en 1937 el Obispo J.H. King hace referencia a este pasaje en su llamado a la
iglesia. “Debemos orar por un avivamiento que sea más grande que la que nos dio a
luz…Debemos crecer o morir. El (Cristo) dice, “ID” y debemos IR, hasta que él
venga. Orar más, recibir más, dar más.”3 El reino de Cristo se convirtió en un gran
valor fundamental para el Obispo King, al pronunciar- “Debemos crecer o morir”
Esto le permite a la IISP hacer su parte en la fundación de iglesias en más de 100
naciones de su mundo, y así expandir el reino de Cristo en el cambio de siglo.
UNA PALABRA PARA NUESTROS TIEMPOS
Esta proclamación profética se ha convertido en su palabra para nuestros tiempos,
aun en esta primera generación del nuevo siglo. Y firmemente creemos que “en Él
ha sido siempre Sí. Porque todas las promesas de Dios han sido Sí en el”
(2Corintios 1:19, 20). El Señor afirma su palabra por medio del profeta Isaías, “así
será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo
quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11). Esto nos da
la valentía para soñar juntos con la seguridad de ver su cumplimiento.
LA DINÁMICA DEL REINO
El reino de Cristo esta profetizado a través de la Escritura y esta decretado que su
Trono estará establecido por siempre. Terry Tramel expreso profundamente (en su
muro del Facebook) el estatus de las diferentes estaciones de Cristo en tiempo y
eternidad: “el pesebre esta vacío…la cruz esta vacía…la tumba esta vacía…pero
gracias a Dios el trono No lo está” y de hecho ¡nunca puede estar vacío! No es ¡Viva
el Rey junto con él! Sino para siempre ¡Rey de reyes y Señor de señores!
(Apocalipsis 19:16). Isaías predice el nacimiento de Cristo, y continúa profetizando:
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limite, sobre el trono de David y sobre
su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para
siempre” (Isaías 9:7).
Nuestro presente énfasis sobre el “Reino de Cristo” gira en torno a la extensión de
los bordes de su reinado en todo lo que hacemos como movimiento, “desde la
plantación de iglesias hasta ministerios sociales abarcando los actos personales de
gracia y bondad”. El alcance del Reino-la expansión va “más allá de nuestros
límites”-un movimiento centrífugo en vez de uno centrípeto. Los decretos del
movimiento de la promesa profética “a la derecha y a la izquierda” tocan los límites
horizontales de su mundo.
N.T. Wright argumenta que por siglos los cristianos han malinterpretado frases tales
como “el reino de los cielos” haciendo referencia al lugar efímero de los ángeles,
arpas, y puertas de perlas. Pero “el ‘reino de los cielos’ no se trata de personas que
van al cielo, se refiere a la norma del cielo que viene a la tierra”.4 el Reino es donde
el Rey está. A medida que vivimos nuestras vidas tomamos la presencia, el poder y
el mensaje del Rey hasta los confines de la tierra, anunciando la “norma del cielo”
en tiempo y en espacio, que pavimenta el camino para que Dios establezca su
eterno reino a plenitud.
LAS IMPLICACIONES DEL REINO
Las implicaciones dobles del Reino consisten en la fundación de iglesias y en los
ministerios sociales. La plantación de iglesias en una ubicación determinada,
transforma para siempre el propósito y destino no solamente de las personas, sino
de cada pedazo de tierra, poniéndole a parte para que Dios la use. Aquí la
plantación de iglesias no solamente tiene como significado el de una asamblea
funcional o cuerpo de creyentes, grupo celular o iglesia casera, es también la
construcción de un lugar de alabanza donde ese cuerpo pertenece, crece y lucha.
No estamos construyendo solamente para hoy o por el momento, lo hacemos por el
mañana y por las generaciones futuras. ¿Qué tanto de esta clase de plantación de
iglesias se requiere en la tierra de los no alcanzados, para establecer un testimonio
permanente del Reino de Cristo?
Los ministerios sociales son canales de demostración del amor de Cristo y de la
subsecuente liberación de demonios sociales y opresión económica. De hecho, el
valor de “la generosidad radical” también encuentra su manifestación por medio de
los ministerios sociales en los que la iglesia participa, en respuesta a las demandas
y retos de nuestros tiempos. ¿Qué porción de estos ministerios se requiere en las
tierras de los no alcanzados, antes de que los gobiernos del anti-Cristo se apresuren
a interpretar cada acto de generosidad como “incentivos de las conversiones
punibles por la ley? Debemos estar en el trabajo “entre tanto que el día dura” (Juan
9:4). En esto Dios ordenó un momento de la iglesia, en el que debemos aprovechar
cada oportunidad, así como el Señor lo declara: “he aquí, he puesto delante de ti
una puerta abierta” (Apocalipsis 3:8).
PERSPECTIVAS DEL REINO PARA EL PRESENTE
En una de sus parábolas, Jesús vincula el reino de los cielos con la levadura que
tomó una mujer y la esconde en harina (Mateo 13:33-35). La levadura hace su
trabajo permeando el silencio que le rodea, sin un desfile público. En la sociedad
pluralista religiosa de nuestros tiempos, los métodos tradicionales de evangelismo
tales como la predicación en las calles o la distribución en las vías no siempre son
adaptables o recomendables.
El lenguaje de la iglesia, con nuestra propia terminología particular, debe ser
eliminado de nuestro vocabulario. El uso de modismos locales y medios culturales,
tales como música y bellas artes, pueden facilitar nuestras operaciones
evangelistas. Por ejemplo “este evangelio del reino será proclamado a través del
mundo entero como testimonio para todas las naciones” (Mateo 24:14), en este
momento tengo la necesidad de compartir las reflexiones del profesor David Zersen:
El evangelio debe ser compartido de manera que vaya y encuentre hogar en su
mente y corazón además en la cultura de su sociedad. Es trabajo del predicador,
poeta, cantante o pintor encontrar la manera de permitir que las “buenas nuevas
sobre el amor de Dios en Cristo” encuentren un pedazo de tierra y que florezcan en
nuestras vidas. Cuando esto pasa, el baile, la canción o el arte que resultan de las
mismas, reflejan el gozo de la vida que la experimenta.5
CONCLUSIONES

El Dr. E. Stanley Jones, en su trabajo fundamental “The Unshakable Kingdom and
the Unchanging Person”, resume la esencia de nuestro ser como los redimidos:
Tengo un destino, soy una semilla del nuevo orden, “la buena semilla son los hijos
del reino” (Mateo 13:38). Estoy sembrado en este lugar específico para ser la
interpretación, significado y mensaje del nuevo orden. Sé que la semilla y el suelo
tienen afinidad, de manera que todos los recursos del Reino están a mi disposición.6
Este es un reto para nosotros “las hijas e hijos del reino”, de manera individual como
corporativa, “desarrollar la conciencia y enviar los recursos del Reino”.
Somos llamados a manifestar la realidad de su reinado en lo que decimos y
hacemos. El obispo J. Talmadge Gardner nos recuerda esto al señalar
abiertamente: representamos el Reino de Cristo en la tierra “al servir a nuestras
comunidades, aceptando la diversidad y alcanzando a los perdidos”. Stanley Jones,
trae esta dimensión interpersonal sobre el Reino, al citar a Martin Buber: “el Reino
de los Cielos esta entre ustedes y en la relaciones que tienen con los demás, entre
ustedes”.7 Somos llamados a anunciar el Reino de Dios a las personas y vecinos de
nuestra comunidad, en nuestros lugares de trabajo y en las plazas de mercado.
Lo que Ken Milliken comparte sobre el “Reino en el trabajo” (en su muro del
Facebook) es muy apropiado y aplicable:
Cuando oramos “Padre, venga tu reino…”, ¿nos damos cuenta que es una oración
en la que él se deleita y responde como a cualquier otra? Es de gran emoción y
bendición para mi verle traer el Reino mediante tantas vidas cambiadas, personas
de todas las edades salvas y viniendo hacia el Reino a través de los cristianos
viviendo como ciudadanos del Reino y ministrando en el poder y el amor del mismo,
por medio del ¡Reino que está presente en sanaciones, liberaciones, restauraciones
familiares, hogares, matrimonios! Oh si Señor, ¡venga tu Reino! ¡Síguelo trayendo!
Señor, que venga tu reino hasta que “los reinos del mundo han venido a ser de
nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Sí, iglesia. Es esencial que “en la
oración valoremos el Reino de Cristo”, disfrutando de su poder transformado en
nuestras vidas y estilos de vida y trasmitiendo su valor para nuestros y todos los
tiempos.
Escrito por: Dr. B. S. Moses Kumar
Superintendente del campo para la India –Hyderabad, India
1. Everett L. Fullam, Living the Lord’s Prayer, Virginia: Chosen Books, 1980, pág. 59.
2. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera.
3. A. D. Beacham Jr., “A View Across the Horizon,” IPHC Experience, Franklin Springs, GA:
LifeSprings Resources (February 2013): pág. 5.
4. N. T. Wright, How God Became King: The Forgotten Story of the Gospels, New York, NY:
HarperOne, 2012, pág. 43.
5. David Zersen, Now We Are Free, Itasca, IL: The Lutheran Church of St. Luke, 2008, pág. 33.
6. Jones, E. Stanley, The Unshakable Kingdom and the Unchanging Person, Nashville, TN: Abingdon,
1972 pág. 301.
7. Ibid., pág. 288.

“Valoramos todas las Generaciones”
Dios es internacional en cuanto al ministerio multi-generacional así como también lo
es la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal (IISP). Sabemos que el Señor no
solamente ama las generaciones, también valora cada una de ellas. Dios le
prometió a Abraham en Génesis 22:18 que en su simiente todas las naciones de la
tierra serán bendecidas. De generación a generación él tiene un lugar, plan y
propósito para cada hombre, mujer y niño en su reino. Entendemos que el deseo del
Señor para nuestro movimiento no se limita a aquellos que nos han precedido o
incluso a los que actualmente están sirviendo, mas es para todos los niños, jóvenes
y adultos que vienen luego de ellos. Dicho de otra manera, la familia de la IISP,
busca abrir campo para levantar, dar oportunidades, y para honrar a cada miembro
individual de nuestra iglesia, sin importar su edad, mientras juntos servimos al
Señor.
MINISTERIO MULTI-GENERACIONAL
Al discutir el ministerio multi-generacional dentro del contexto de la iglesia local, con
frecuencia enfocamos nuestra atención a los ministerios de edad específica. Unos
pocos dirían que no es necesario hacerle frente a las necesidades de cada
generación. En este sentido, el ministerio de niños es igualmente invaluable como
un foco central de jóvenes casados o adultos mayores. Cada grupo etario
representa la variedad en los niveles de madurez, etapas de la vida, dinámicas
familiares y necesidades espirituales. Sería un error de la iglesia no desarrollar
ministerios y programas específicamente diseñados para ser importantes en una
audiencia particular. Sin embargo, la iglesia no es solamente un lugar para ser
ministrado, sino también para estar comprometido.
En 1Corintios 12:18, Pablo nos recuerda que el cuerpo de Cristo está compuesto de
muchas partes, “más ahora Dios ha colocado lo miembros cada uno de ellos en el
cuerpo, como él quiso”1 dios nos diseñó para tener relación los unos con los otros
para el mejoramiento de los individuos, la comunidad y la iglesia local. Cada uno de
nosotros, joven o viejo, tiene algo para contribuir. En el libro Lost and Found, Ed
Stetzer, Richie Stanley y Jason Hayes hacen una observación bastante interesante
sobre el hecho que las generaciones ya no alaban juntos. Ellos notan, “parece que
ahora es normal que las generaciones más viejas se reúnan y vistan trajes y canten
himnos, los boomers visten camisas hawaianas y cantan canciones vivaces sobre
como Jesús cambio sus vidas y las generaciones emergentes se reúnen en cuartos
oscuros, cantando en tonos menores”.2 No obstante, ellos reconocen que esta clase
de alabanza desconectada prueba insalubridad para las congregaciones. No
podemos mirar el ministerio multi-generacional simplemente como un fragmento de
programas de edades específicas. En cambio, reconocemos que cada uno tenemos
nuestro lugar y servimos nuestro propósito, sin importar la edad o estación de la
vida. La fidelidad de Dios continúa por todas las generaciones (Salmos 199:5).
Somos muchas partes las que conformamos un cuerpo y debemos estar
comprometidos los unos con los otros para que su voluntad se manifieste
verdaderamente en nuestro compromiso de fe.
Quizás una de las necesidades más grandes de la IISP es la relación padre e hijo y
madre e hija entre nuestras casas locales de adoración. El andar cristiano nunca fue
destinado para ser una serie de pasos tomados en silencio de un cuarto de oración.
Dios nos diseñó para la comunión (Hechos 2:42-47). El desea que confesemos los
unos a los otros nuestras ofensas y debilidades, para así animarnos y
empoderarnos los unos a los otros (Santiago 5:16). Nuestra iglesia está
desesperada por padres y madres espirituales que cultiven relaciones significativas
con aquellos débiles en la fe (Romanos 15:1,2). Nuestro movimiento insta a aquellos
que son más viejos, sabios y más experimentados para que sirvan como mentores,
socios responsables o ejemplos a seguir. La intención de nuestro Dios esta puesta
en las generaciones como en los puentes que les conectan.
La siguiente generación no puede esperar lograr grandes proezas para el reino sin
la sabiduría, apoyo crianza impartidas de aquellos que les han precedido.
Encontramos un ejemplo perfecto de esto en la relación de Josué con Moisés.
Moisés fue el mentor de Josué (Deuteronomio 34:9) desde el momento en que el
acompañó a Moisés al Monte Sinaí (Éxodo 32:17) hasta la muerte de Moisés en
Moab (Deuteronomio 34:7). Adicionalmente de ser más que una ayuda para Moisés,
es su sucesor en espera. Él le sirvió hasta que el tiempo del Señor para Josué llega
para que tome lugar y lidere al pueblo de Israel. Habiendo sido totalmente
preparado, Dios le ordena a Josué que se aliste. “Moisés mi siervo ha muerto;
ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo
les doy a los hijos de Israel” (Josué 1:2). Podemos asumir que Josué pudo no haber
estado preparado para conquistar Jericó, Aín, los reyes Amorreos y todas las otras
ciudades de Canaán sin la influencia e instrucción de su mentor. Pero quizás lo más
importante es que los israelitas no hubieran seguido ciegamente a Josué en la
batalla sin que hubiesen confiado en él gracias a Moisés. Ellos le conocían por
nombre propio, reconocieron que estaba bien entrenado y como resultado tuvieron
confianza en su liderazgo. Con seguridad, en el libro de Rut encontramos la historia
de Noemí y su nuera, de quien el libro adopta su nombre. A pesar de la segunda
oportunidad para un esposo, esposa y familia en su tierra natal, Rut se compromete
a cuidar de Noemí luego de las muertes de su esposo y suegro. El autor describe
una hermosa narración del deseo de Rut por aprender y seguir a Noemí. Noemí es
tocada por la lealtad de Rut y la guía a través de las costumbres en la búsqueda de
un pariente cercano y esposo.
LA VOLUNTAD DE DIOS PARA TODAS LAS GENERACIONES
Dios tiene y siempre ha tenido la intención acerca de su voluntad para todas las
generaciones. Esto hace parte del ADN del cristianismo. Una generación preparará
el suelo, más la otra plantará las semillas. Por ende, la siguiente es la responsable
de regar el suelo y atender sus necesidades. Las generaciones posteriores están
finalmente disponibles para recoger el fruto, a la vez que cultivan el arbolen en el
corazón de la iglesia por más de 2.000 años. Probado y efectivo, no encontramos
nada en la Escritura que sugiera que el Señor lo tuviese de otra forma. Este mismo
principio hace parte de nuestra herencia espiritual como miembros de la IISP. Desde
los tiempos del obispo J. H. King hasta el presente, este modelo ha estado vigente
en nuestro movimiento.
Luego de su propio estudio personal sobre este pasaje, el obispo A. D. Beacham, Jr.
desafía a la familia de la IISP a estudiar corporativamente Isaías 54. En particular,
especial atención ha sido dada a su énfasis en las generaciones. El comienzo del
pasaje dice así:
Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la
que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de
la casada, ha dicho Jehová. Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus
habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus
estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu
descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas. (54:1-3).
En el verso 1, el Señor impulsa a la mujer estéril a que cante y de voces de júbilo,
para celebrar la venida de la generación. Él está firme para que Israel abra espacio.
Este acto preparatorio es el requerido para cualquier familia en crecimiento. En un
indistinto periodo en que una pareja se está preparando para un bebe, deben abrir
espacio tanto físico como figurativamente. Con frecuencia requiere de
ensanchamiento. El cambio no siempre es cómodo, pero casi siempre es necesario.
Eso es exactamente lo que el Señor está pidiendo de Israel, la mujer estéril. Él está
comunicándole a su pueblo que una nueva generación está por venir y ellos tienen
que pensar en grande (54:2). Él le ordena a Israel a ensanchar el sitio de su tienda,
a la mano derecha y a la mano izquierda, para abrirle espacio a lo que está por
venir. Este verso no hace referencia a un edificio o estructura física. La tienda
misma no es el punto central. En cambio, la orden es ampliar el sitio, aumentar el
alcance y extender el horizonte. La generación emergente de la familia de la IISP
está en camino, y así como la mujer estéril alegremente acoge su descendencia,
nuestra Iglesia familiar debe preparar espacio para ellos con un espíritu de
expectación.
Luego el énfasis del texto cambia. Específicamente el pasaje llama la atención a lo
que su descendencia logrará con el favor de Dios, es decir, por lo que es prometido
a los descendientes de Israel. El verso 3 expresivamente dice, “y tu descendencia
heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas”. La promesa es para el futuro,
abrir espacio para la próxima generación. Sin embargo, el mirar hacia delante no
niega el trabajo de los precursores de la fe. En el verso 9 del mismo capítulo, el
Señor le recuerda a los israelitas la promesa hecha a Noé de nunca más inundar la
tierra. El reconoce que su nueva promesa de jamás estar enojado o de reprender a
Israel tiene la misma importancia. El mensaje es claro: para crecer y dar frutos,
debemos alargar nuestras cuerdas y fortalecer nuestras estacas. ¡Debemos
prepararnos para sus promesas!
LA IISP VALORA LAS GENERACIONES
La IISP valora todas las generaciones. A medida que las bendiciones de Dios
continúan de generación en generación así como lo prometió a Abraham, creemos
que él está liderando distintivamente a la IISP a acomodar la generación emergente.
Nuestra iglesia reconoce el potencial y la significancia de estos a quienes estamos
criando tal como Pablo hizo con Timoteo. En 1Timoteo encontramos la instrucción
familiar, “ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (4:12)”. No obstante, esta no es una
orden vacía. Pablo sigue con que Timoteo debería predicar y enseñar en público y
ser diligente al hacerlo. El apóstol no le pide simplemente a Timoteo que se prepare
personalmente, sino que salga, para empezar una proclamación pública y la
enseñanza del evangelio; a comprometerse con el ministerio activo. También
debemos notar que Pablo no hace ninguna limitación de la audiencia de Timoteo a
aquellos más jóvenes que él, en cambio, es para los creyentes y no creyentes de
todas las edades, nacionalidades y lenguas. Pablo reconoce el potencial del
liderazgo de Timoteo tanto así, que le confía la iglesia de Éfeso. El plan de Dios
para la siguiente generación es más grande de lo que nos podemos imaginar.
¡Nuestra juventud de Santidad Pentecostal no es solamente el futuro de nuestra
tribu, es nuestro presente! Sin embargo, ellos no alcanzarán su potencial máximo
sin la sabiduría y dirección de los padres y madres que les guían.
Somos un sitio de esperanza para todas las edades. Somos una iglesia que busca
satisfacer las necesidades de niños y abuelos, adolescentes y baby boomers. La
esperanza se encuentra en la comunión de los santos a medida que nos acoplamos
entre sí en una relación real; cuando juntos alabamos; a medida que alcanzamos a
los perdidos y cuando empoderamos a las generaciones. Al mismo tiempo, somos
gente de promesa y la promesa en Isaías 54 suena a verdad para nuestro
movimiento de hoy. En este pasaje, Dios nos esta ordenando a que nos preparemos
para lo que él ha planeado para el futuro de su Iglesia. Ensanchar, fortalecer y no
detenerse. Hay esperanza en el futuro de nuestra iglesia, y creemos que él le
cumplirá las promesas a la IISP.
Escrito por: La Sra. Jessica Barroso
Co-Director de The Awakening –Edmond, OK
1. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera.
2. Ed Stetzer, Richie Stanley, y Jason Hayes, Lost and Found: The Younger Unchurched and the Churches That Reach Them, Nashville, TN: B&H, pág 124.
“Valoramos la Justicia”

La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal (IISP) valora la justicia. Es nuestra
oración que la justicia se mejore a través de la IISP.
Dios le ha hablado a la IISP durante esta temporada por medio de Isaías 54. Él nos
ha dicho que ensanchemos el sitio de nuestras tiendas, y que extendamos las
cortinas de nuestras habitaciones. Al hacerlo, debemos valorar la justicia. Dios nos
ha llamado a ser un pueblo modelo de justicia; y la verdadera justicia solamente
puede ser alcanzada con la Palabra de Dios como nuestra guía.
La Palabra de Dios debe ser la autoridad que determina nuestro punto de vista
respecto a la misma. La Palabra de Dios no nos da la libertad de acertar nuestras
opiniones preconcebidas sobre cualquier persona, sin importar la raza, género,
etnia, o lugar de nacimiento, de manera que sea contradictoria a la enseñanza clara
de Dios.
Dios mantiene nuestro tratamiento de los unos a los otros en tan alta estima que en
los Diez Mandamientos, tres se relacionan a Dios y siete el uno al otro. Su
declaración que hemos de ser la luz del mundo, nos dirige a vivir en un planicie más
alta y a ser la luz que refleja su posición sobre temas tales como la justicia. En el
cumplimiento del mandato de ser gente de justicia, estamos encargados de ser
guardianes de la misma; así, nuestra visión, enfoque y propósito deben estar
abarcados en el amor de Dios, el cual extiende justicia para todos.
EL AMOR CONDUCE A LA JUSTICIA
Esta extensión del amor de Dios debe ser primero una realidad en nuestros propios
corazones. La Biblia declara que Dios es amor…y ya que todo lo que Dios nos ha
dado es una extensión de su amor, la verdadera justicia solamente puede ser
alcanzada en esta realidad. Para poder dar vida a tal posición de justicia, debemos
estar arraigados en amor. El amor no fluctúa con la indecisión cultural; Dios es justo
porque todo lo que hace fluye de su amor. En Romanos 13:8, el apóstol Pablo nos
instruye a “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama
al prójimo, ha cumplido la ley”.1
Una multiplicidad de asuntos complejos se hace simple cuando permitimos que el
amor de Dios nos haga responsables por nuestras acciones. El amor es una
respuesta tan simple al complejo asunto de justicia; ya sea un tema de inmigración o
de la administración equitativa de nuestro sistema judicial, del gobierno sobre los
derechos humanos, nuestra ayuda a los más desfavorecidos, o nuestra defensa en
contra del tráfico humano; el amor ilumina cada injusticia humana y nos compete
como creyentes ser guardianes de justicia en cada área de la vida.
Ser fieles administradores de la verdadera aplicación del amor de Dios nos permite
opinar ante estos problemas de justicia. Mientras vemos a los demás a través de la
lente del amor, las diversas situaciones de la vida no alteraran nuestras
percepciones y a medida que abarcamos la justicia divina de Dios, nosotros, en la
IISP llevamos a cabo el mandato divino de ser un “Sitio de Esperanza” y “Gente de
Promesa”.
LA JUSTICIA INCLUYE EQUIDAD
Valoramos la justicia y la equidad de todas las razas. El suelo esta nivelado en la
base de la cruz. El racismo con su odio, intolerancia y exclusión es un pecado que
ha traído división al cuerpo de Cristo. Valoramos la justicia para todas las personas.
Nos arrepentimos de pensamientos y acciones racistas del pasado. Celebramos la
unidad e igualdad en el cuerpo de Cristo.
El derramamiento inicial del Espíritu Santo en el “Día del Pentecostés” sucede en un
entorno interracial mientras dieciséis grupos de personas son contados. La IISP se
hace pentecostal en el momento en que el Espíritu Santo rompe con las barrearas
raciales y une a personas de diferentes culturas y orígenes étnicos. Creemos que
unidos somos mejor. Todos los grupos de personas serán representados en el cielo.
Cristo murió por todos.
JUSTICIA PARA LOS OPRIMIDOS
Debemos buscar justicia para aquellos que son víctimas del tráfico humano; la
esclavitud existe. Hoy en día, hay aproximadamente de 20 a 30 millones de
esclavos en el mundo. El departamento de Estado de los Estados Unidos estima
que aproximadamente entre 15.000 a 18.000 hombres, mujeres y niños son
traficados hacia EE.UU. cada año. Según algunas estadísticas, aproximadamente
un 80% del tráfico incluye explotación sexual y un 19% envuelve explotación laboral.
Estados Unidos es uno de los tres puntos de destino para las víctimas del tráfico al
igual que Japón y Australia.
La IISP debe participar en la lucha en contra del tráfico humano. Oraciones deben
ser hechas, cartas deben ser escritas, hogares seguros y llenos de esperanza
deben ser construidos, mejores estatutos deben ser escritos e informados, las
víctimas deben ser liberadas y asistidas, los fondos deben ser dirigidos a los lugares
apropiados de ayuda, cada miembro debe participar.
Valoramos la justicia para los inmigrantes de nuestra sociedad. Mientras la
inmigración es vista con frecuencia como un tema económico, social o legal, a fin de
cuentas es un asunto humanitario y espiritual que impacta directamente a millones
de inmigrantes ilegales. La Biblia frecuentemente nos manda a tratar a los
inmigrantes justamente. Muchas de las narraciones bíblicas eran de inmigrantes.
Considere estos: Abraham, Rebeca, Jacobo, José, Rut, David, Pablo e incluso
Jesús. Escuchad la palabra del Señor, ¡Él ama a los extranjeros! (Deuteronomio
10:18). “Jehová guarda a los extranjero; al huérfano y a la viuda sostiene, y el
camino de los impíos trasforma” (Salmos 146:9). “no oprimas a la viuda, al huérfano,
al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano”
(Zacarías 7:10).
Jesús nos dice que “amemos a nuestro prójimo” como a nosotros mismos (Lucas
10:27). El prójimo en ese pasaje de la Escritura era un viajero extraño, miembro de
un grupo étnico diferente. Cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios y
posee un valor incalculable. Los derechos humanos básicos y la dignidad de todas
las personas deben ser protegidos y valorados.
JUSTICIA PARA HOMBRES Y MUJERES
Valoramos la justicia para los hombres y las mujeres. La maximización de los dones
tanto de los hombres como de las mujeres es esencial si la iglesia está para cumplir
con los propósitos bíblicos. La Biblia claramente define las diferencias entre
hombres y mujeres y su importancia en el plan de Dios (Génesis 1:27, 5:2, 6:19).
Las diferencias nunca deben ser plataforma para la discriminación o división, más sí
atributos para resaltar y completar el cuerpo de Cristo.
La Biblia clarifica que tanto hombres como mujeres son responsables ante Dios. El
apóstol Pablo dice: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón
ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28). Cristo no
abolió la diferencia de géneros, sino la discriminación que históricamente ha
resultado de esto. Afirmamos a los ministerios que cualifican a las mujeres al
permitirles servir en lugares de liderazgo y comandar como el Espíritu lo pide.
Oramos por equidad en los salarios para las mujeres, por una nueva sensibilidad y
respecto a los dones dados por Dios a las mujeres de la IISP.
JUSTICIA PARA LOS MÁS DESFAVORECIDOS
Valoramos la justicia para las personas del M-25. ¿Quiénes son? Ellas son las
gentes de Mateo 25:34-40, es decir los hambrientos, sedientos, enfermos, desnudos
y aquellos en prisión. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis;
enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (25:35,36). “Y respondió el
Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis
hermanos mas pequeños, a mí lo hicisteis” (25:40).
Valoramos la justicia para los que aún no han nacido. Afirmamos el derecho de cada
persona a la vida. Los nonatos deben ser protegidos, la palabra de Dios les da un
valor altísimo a ellos. “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que
nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5). “Te alabaré;
porque formidables, maravillosas son tus obras” (Salmos 139:14-16). Nuestras
futuras generaciones no deben ser sacrificadas; no podemos perder nuestra
herencia; los niños son los regalos de Dios y las semillas del futuro.
Valoramos la justicia para los adultos mayores de nuestra sociedad. La vida no debe
ser cortada prematuramente. La eutanasia no es una práctica tolerada en la Biblia.
“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que
Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12). “Cada uno temerá a su padre y a su madre, y
mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 19:3).
El tiempo y espacio no permiten que todos los temas de la justicia sean
presentados. Muchos otros vienen inmediatamente a la mente como la justicia para
las víctimas de la pornografía, abuso de menores y las leyes de trabajo para los
menores. El objetivo de la IISP debe ser distinto, un pueblo aparte, que defiende la
justicia entre las personas (Éxodo 33:16; Isaías 58:6). Debemos declarar la libertad
que solamente Cristo trae para todos aquellos que sufren cautiverio espiritual y
físico (2Corintio 3:17).
Concluyendo con las palabras del Rev. Samuel Rodriguez, presidente del Consejo
de liderazgo cristiano nacional hispano (National Hispanic Christian Leadership
Council): La justicia no pertenece a la derecha o a la izquierda. La justicia fluye
desde lo alto con el fin de levantar a los caídos. ¿Qué es justicia? La justicia no es el
propósito del gran gobierno, la justicia es la pasión de un gran Dios; la justicia no es
un término político para ser explotado, es un término profético por el cual vivir.
¿Qué es justicia? La justicia no resulta de los patéticos intentos de conveniencia
sino en las posturas proféticas del activismo. Por justica a veces se marcha,
protesta y se canta, pero la justica siempre hablará por aquellos que no lo pueden
hacer por sí mismos.
No es la agenda del burro o del elefante, este movimiento está impulsado por nada
más que la agenda del Cordero, “He aquí el Cordero”.
No debemos enfrentar solamente los efectos de injusticia e ignorar las causas
fundamentales; nos atrevemos a no negar los factores integrados en las leyes,
estructuras económicas y en la cultura popular (perdidos sin Dios), que refuerzan la
injusticia. No podemos ser exitosos y significativos hasta que lleguemos a lo
profundo de la superficie y lidiemos con las raíces de los problemas ¡volveremos a
ser llamados cristianos! (Hechos 11:26).
Escrito por: D. Chris Thompson
Vicepresidente de la IISP y Director Ejecutivo de EVUSA –Oklahoma City, OK
Y Stacy D. Hilliard
Director de los Ministerios: Multiplicación de Iglesias y Afroamericanos –Oklahoma
City, OK
1. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera.
2. Discurso dado por Rev. Samuel Rodriguez en la reunión de Iglesias Cristianas Unidas en Austin,
TX, febrero, 2013.
“Valoramos la Generosidad”

DIOS ES AMOR
Isaías 54 fuerte y explícitamente comunica el mensaje que Dios es amor. Si bien
Jerusalén es descrito como la esposa abandonada (54:1, 4, 6), Dios es el esposo
amoroso (54:5). Aunque por un instante Jerusalén es la esposa abandonada (54:7,
8) ya que se aleja de Dios, él declara que la llamará nuevamente (54:6) y la amará
con su eterna “misericordia” (54:8; en hebreo hesed).1 esta es una gran palabra en
la escritura hebrea, que abarca las ideas de bondad, misericordia y fidelidad. Desde
que Dios entró en una relación de pacto con su pueblo, su benevolencia se muestra
específicamente por su fidelidad al pacto. También es un amor que se entrega
libremente porque Dios es generoso y perpetuo porque Dios es eterno. En los
tiempos del Antiguo Testamento, el esposo no tenía ninguna obligación de mostrar
misericordia a su desleal esposa. Sin embargo, Dios como esposo de Jerusalén, se
ve obligado por su propia benevolencia a tener compasión por su rebelde pueblo.
AMOR ES DAR
El amor no se trata solamente de perdonar ¡amor es dar! Lo que hace que la ira
explotada se convierta en la eterna benevolencia es el propio sacrificio del
sufrimiento del siervo de Dios, como se clarifica en el cuarto cántico del siervo
(Isaías 52:13-53:12). Históricamente este cantar ha sido utilizado para ilustrar el
sufrimiento del único Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo. En la escritura hebrea,
los profetas Jeremías, Amos y Zacarías hablaron del gran dolor que Dios llevaría
(Jeremías 6:26; Amos 8:10; Zacarías 12:10). Esto nos ayuda para sentir el peso del
amor de Dios, al entregar a su Hijo lo que es la cima de ese amor. Cuando Jesús le
dice a Nicodemo en Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su hijo unigénito”, él no hace referencia a un amor sin precio; por el
contrario, es un amor que le causó al dador un dolor insondable, ¡la pérdida más
grande que alguien pueda imaginarse! A través del ejemplo de Dios, aprendemos
que el amar es ser radicalmente generoso, no solamente dar de más, sino al punto
de dar la vida.
EL DAR Y LA ADMINISTRACIÓN
Nuestro Señor Jesús, como la representación exacta de la naturaleza de Dios, nos
enseñó generosidad radical y administración en la parábola del siervo despiadado
(Mateo 18:21-35) y en la parábola de los talentos (25:14-30) respectivamente. En la
primera parábola se nos dice que Dios es un maestro amoroso movido por la
compasión de cancelar la deuda de un siervo, la deuda es demasiado grande como
para que el siervo la cancele en muchas vidas de trabajo. Este mismo siervo, al que
se le muestra tanta misericordia, sin embargo, amenaza con enviar a uno de sus
consiervos a la cárcel hasta que pueda pagarle. Jesús le dijo a sus discípulos en el
discurso de despedida (Juan 13-17) que “Nadie tiene mayor amor que este, que uno
ponga su vida por sus amigos” (15:13). Una vez más vemos que amor es dar y
radicalmente hasta la vida, inclusive, y los discípulos de Jesús son impulsados una y
otra vez a “amarse los unos a los otros” según el ejemplo que Jesús les ha dado
(13:34, 35; 15:12, 17).
En la segunda parábola, se nos informa que Dios nos encomienda con todo lo que
tenemos a su entera discreción. No somos llamados a juzgar ya sea que hayamos
recibido demasiado o muy poco, más sí, a hacer uso de nuestro talento con el
propósito de servir al Señor, con fidelidad y humildad. El reconocimiento más
deseado que podamos tener del Señor al final del día es: “Bien, buen siervo y fiel;
sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”
(Mateo 25:21, 23). Nuestro difunto obispo presidente B. E. Underwood clarificó en
su libro Spiritual Gifts que hay dos clases de dones en las cartas de Pablo, llamados
los “dones ministeriales” (Efesios 4:11), y los “dones de la manifestación” (1Corintios
12:8-10). Mientras Cristo nos “da conforme a la medida” dones ministeriales (Efesios
4:7), el Espíritu Santo “nos distribuyó conforme a su voluntad” los dones de la
manifestación (1Corintios 12:11), así estamos en la capacidad de equiparnos los
unos a los otros y de edificar la iglesia. Por lo tanto, como el teólogo Milliar Erickson
lo dice, “la administración no significa darle a Dios una parte de lo que nos
pertenece, algo de nuestro tiempo o de nuestro dinero. Toda la vida ha sido
encomendada a nosotros para nuestro uso, pero aun así, sigue perteneciendo a
Dios y debe ser usada para servirle y glorificarle”.
“ES MEJOR DAR”
Cuando el apóstol Pablo dio su discurso de despedida a los ancianos de la iglesia
en Éfeso, les recordó con las palabras de Jesús “Mas bienaventurado es dar que
recibir” (Hechos 20:35). El poner nuestros ojos en los demás, es la mejor cura para
el pecado del egoísmo. Al dar estamos interesados en aquellos que
verdaderamente necesitan y así somos libres de los interminables deseos de este
mundo material. Hace años una revista de EE.UU. “Time Magazine” reveló que
“más personas encuentran la felicidad en conexiones familiares y en amistades”.3
este resultado ilustra vívidamente el punto. Jesús reprendió a aquellos que solían
acumular cosas materiales en su vida terrenal, ya que la vida es mucho más que
eso. Estas personas han disfrutado de las riquezas para sí mismos, aunque no eran
ricos hacia Dios y por lo tanto eran considerados necios (Lucas 12:16-21).
¿Pero cómo puede ser mejor dar que recibir? Para Stephen Post y Jill Neimark, es
una vida más satisfactoria. En Why Good Things Happen to Good People, ellos
exploran el poder extraordinario de dar con la evidencia científica reciente. El
subtítulo de este libro no vale de nada, The Exciting New Research That Proves the
Link Between Doing Good and Living a Longer, Healthier, Happier Life. He aquí
algunas citas:
El dar es la fuerza más potente sobre el planeta. El dar es una clase de amor con la
que usted puede contar ya que, siempre la puede escoger: el dar esta siempre a su
alcance. El dar le protegerá toda su vida.4 el comportamiento generoso está
asociado con la reducción del riesgo de enfermedad y mortalidad y bajos niveles de
depresión. Aun mejor, el dar está vinculado a los rasgos que subyacen una vida
exitosa, tales como: la competencia social, empatía y emociones positivas. Al
aprender a dar, usted se vuelve más efectivo en la vida misma.5
Dé amor y descubrirá la vida en toda su fuerza, vitalidad, gozo y optimismo. La
generosidad conlleva a la sanación y a la salud.6
Es importante mantener esto: es mejor dar que recibir, pero no debemos dar con la
expectativa de ser bendecidos. Pablo entendió este principio de dar por sus devotos
y grandes esfuerzos en colectar regalos de las iglesias de los gentiles para darles a
los pobres en Jerusalén. Cuando damos, expresamos nuestra confianza en Dios o
confesamos que él es el único benefactor.
Mas allá, el dar no solamente nos recuerda sobre recibir; de hecho el dar es recibir y
¡lo que recibimos es gozo! Pues sabemos que, cuando estamos en condiciones de
dar a los demás, es porque ya hemos recibido algo de nuestro munificente. Dios, no
es no solo es abundante, también está dispuesto a dar. Este entendimiento conlleva
a la gratitud y es con gratitud que podemos dar.
El efecto de dar puede extenderse más allá de las generaciones. Es cierto que la
Iglesia de Santidad Pentecostal Wing Kwong es una iglesia que da generosamente.
Sin embargo, admitimos humildemente que la Iglesia Wing Kwong es simplemente
uno de los frutos de las misiones mundiales. Lo que la iglesia Wing Kwong hace hoy
en día es simplemente un retorno a los 100 años de generosidad dada de nuestros
hermanos y hermanas en los Estados, especialmente nuestros misioneros a Hong
Kong como aquellos que generosamente dieron para facilitar la terminación de la
universidad Wing Kwing College en 1970.
TENEMOS EL LLAMADO A SER RADICALMENTE GENEROSOS
Basados en los anteriores fundamentos bíblicos y particularmente en la luz de Isaías
54, el obispo Presidente Dr. Doug Beacham Jr., nos ha exhortado a enfocarnos en
los temas de desafíos de la “Gente de Esperanza” y del “Sitio de promesa”. Una de
las formas para realizar esta visión es llevar una vida de generosidad radical.
Ser radicalmente generosos con las Misiones Mundiales
Desde el comienzo, la IISP ha sido una iglesia orientada a las misiones. La razón es
que el Rev. J. H. King no fue elegido como el primer Superintendente de la
emergida IISP en 1911, es interesante e ilustrativo. Él se encontraba en una misión
en China. El Dr. Frank Tunstall registró en su libro “The Simultaneous Principle”
muchas historias sobre como nuestros ancestros se dedicaron a las misiones
alrededor del mundo sin reservas. Las palabras de Jesús en Juan 4:35 siguen
siendo válidas: “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos
para la siega” ¡necesitamos personas que generosamente se den a sí mismos como
segadores!
Aquellos que no tienen el llamado vocacional a las misiones pueden participar por
medio de la oración vigorosa por nuestros misioneros y por las necesidades en sus
ámbitos. También pueden apoyar a las misiones con ofrendas monetarias. La idea
de la ofrenda para el “Alcance Global” es fascinante. Ayuda a que nuestros
hermanos y hermanas abran los ojos para mirar más allá de las necesidades del
otro lado del mundo, el continente que ellos habitan. Es por medio de esta ofrenda
de “ir” que las misiones mundiales establecen el movimiento.
Ser radicalmente generosos con las personas que lo necesitan
En latín, el vocablo “compasión” está compuesto de pati (sufrir) y com (juntos), lo
que conlleva al significado literal de “sufrir con”. Por lo tanto, es por la definición que
una persona compasiva es la que sufre el dolor del otro. La verdadera compasión
nunca se aísla de las acciones del amor y aquellas acciones de amor nunca
conllevarán a resentimientos o a un sentido de inferioridad para los que la reciben.
Recuerde las palabras de nuestro Señor Jesús; “De cierto os digo que en cuanto lo
hicisteis a uno de estos mis hermanos mas pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo
25:40). Ser radicalmente generosos con las personas que los necesitan es un acto
noble.
Disaster Relief USA (DRUSA) es un brazo fuerte del Ministerio de Discipulado de la
IISP, el cual les permite a hermanos y hermanas ayudar a aquellos que se
encuentran en gran necesidad debido a los inexplicables y repentinos golpes de la
vida. A veces recibimos reportes alentadores de DRUSA poco después de que
cierto país o ciudad ha sido devastado ya sea por una catástrofe natural o de origen
humano. Al extender nuestras manos de ayuda a las personas en necesidad,
literalmente convertimos un lugar desolado en un sitio de esperanza.
Ser radicalmente generosos con nuestros prójimos
Para responder a la pregunta cuál es el más grande mandamiento, nuestro Señor
Jesús dijo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Este es el principal mandamiento. Y el
segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro
mandamiento mayor que estos” (Marcos 12:30,31). El amor puede ser de largo
alcance o ser extendido tangiblemente hacia nuestro prójimo.
De hecho, cada persona es un ser con la necesidad de algo. Somos llamados a ser
radicalmente generosos con nuestros “prójimos”, literalmente, con las personas a
nuestro alrededor. Darle a nuestros esposos y/o esposas un largo y tierno abrazo
del oso, una sonrisa a los transeúntes, y un sincero “gracias” a aquellos que nos
sirven. Todas estas son maneras simples de dar, que aún son capaces de rescatar
nuestra sociedad de la indiferencia, hostilidad, envidia, desconfianza y la falta de
respeto.
Admitamos que siempre está en nuestro poder el dar. La IISP valora en la oración la
generosidad radical. Creemos firmemente que poniendo el dar en práctica, “juntos
podemos hacer un mundo diferente”.
Escrito por: Timothy POON Yiu-lun
Asistente Superintendente de Campo –Hong Kong, China
1. Las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, son tomadas de la Reina Valera.
2. Millard J. Erickson, Christian Theology, 2da Edición (Grand Rapids, MI: Baker Books, 1998), 511.
3. Time Magazine, <http://www.time.com/time/interactive/0,31813,2028980,00.html>.
4. Stephen Post y Jill Neimark, Why Good Things Happen to Good People: The Exciting New
Research That Proves the Link Between Doing Good and Living a Longer, Healthier, Happier Life
(New York: Broadway Books, 2007), 1-7
5. Ibid, 2
6. Ibid, 7
Traducido por: Elizabeth Jorgensen
Editado por: Fred Emiro Nuñez Cruz

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